quinta-feira, 6 de março de 2008

Colômbia, Equador, Venezuela. O falso e o verdadeiro problema da OEA

"Lo que hemos visto en el debate del Consejo permanente de la OEA es un desfase total en el plano jurídico. Lo personalizo en la muy atrasada intervención del embajador argentino con su rotundo “no”, uno que encarnaba el desconocimiento de la nueva realidad mundial con la aparición del terrorismo. Un Estado no puede albergar en su seno – especialmente si es consentido - a una organización calificada de terrorista y muchísimo menos a una que está en actividad para derrocar al gobierno de otro Estado."

El limbo y el azar


Teódulo López Meléndez*

El derecho no es un cuerpo rígido, una especie de cadáver tieso o una tabla bajada de la montaña para ser aplicado con un golpe seco sobre la cabeza de los hombres o de los Estados. El derecho se renueva para cubrir las realidades que nacen en el seno de las comunidades humanas y en las relaciones entre Estados. El principio de soberanía está muy limitado por la creciente conformación de bloques regionales y se subsume en una renuncia voluntaria a favor de órganos multilaterales. El principio de inviolabilidad territorial se ha visto afectado por la aparición del terrorismo como fenómeno malicioso en los finales del siglo pasado, uno que ha propiciado numerosas resoluciones de las Naciones Unidas sobre la prohibición a los Estados de albergar en su propio territorio organizaciones que los usen como santuarios para incurrir en actos de esta naturaleza.

Los gritos de reclamo de soberanía son estentóreos en un mundo globalizado donde las instancias voluntarias establecidas por los Estados asumen cada vez más competencias. Los bloques regionales – caso Europa - han avanzado más –es cierto- que las mismas Naciones Unidas en la conformación de mecanismos supranacionales, pero aún así hay avances como el establecimiento de la Corte Penal internacional, institución que contó en su momento con el rechazo norteamericano ante el temor de que sus propios soldados pudiesen ser juzgados allí luego de alguna intervención en el exterior.

Escuchar hablar de soberanía en la Europa de hoy es algo así como un contrasentido, cuando las instituciones que se han construido (Banco Central Europeo, Comisión Europea, Parlamento Europeo, Corte Europea, etc.) son establecimientos depositarios de renuncia a ese viejo concepto. En América Latina los atrasos son siempre la norma. Los procesos de integración son frenados porque se alega que esa o aquella institución “afecta la soberanía nacional”. La fijación de un arancel externo común es violado repetidas veces, en los procesos de creación de un aro externo conjunto, porque los Estados se permiten alegar que aquella disposición –o la de más allá- afecta a algún producto agrícola o industrial. Es por ello que la Comunidad Andina de Naciones fue débil y que el MERCOSUR es un cuerpo informe que se niega a tomar forma. En este continente seguimos viviendo de la “soberanía” como un principio irrefutable, causa por la que la integración sigue siendo una entelequia.

Los escasos y débiles mecanismos que ha logrado construir la OEA sirven mientras no se metan conmigo “Estado soberano”. El ejemplo patético lo tenemos cuando el entonces presidente Fujimori se retiró de la Corte Interamericana porque produjo una sentencia que le era desfavorable. Hay que admitir, no obstante, que esa medida unilateral tomada por el entonces Estado peruano contribuyó al proceso de caída de un presidente que pretendía eternizarse en el poder mediante mecanismos fraudulentos.

Lo que hemos visto en el debate del Consejo permanente de la OEA es un desfase total en el plano jurídico. Lo personalizo en la muy atrasada intervención del embajador argentino con su rotundo “no”, uno que encarnaba el desconocimiento de la nueva realidad mundial con la aparición del terrorismo. Un Estado no puede albergar en su seno – especialmente si es consentido - a una organización calificada de terrorista y muchísimo menos a una que está en actividad para derrocar al gobierno de otro Estado. No obstante, para el atrasado Estado argentino los principios jurídicos son inmutables, inmodificables, eternos, Son los devaluados populistas los que gritan el devaluado principio de la soberanía.

Veamos ahora los bordes de la palabra-concepto llamada agresión. Un Estado agrede a otro cuando ataca ciudadanos o bienes de ese país, causando muertos o heridos o destrucción física. En el caso que nos ocupa el Estado colombiano atacó a un grupo de sus propios ciudadanos alzados en armas para derrocar a su gobierno legítimo, no causó ningún daño a ciudadano ecuatoriano alguno y en el plano físico destruyó algunos árboles, lo que, si abandonamos la seriedad por un momento y nos ponemos jocosos, bien podría repararse con una siembra masiva de alguna planta que el Ecuador considere adecuada a su medio ambiente.

Como diplomático admito que la decisión del Consejo Permanente de la OEA ha sido equilibrada. Al fin y al cabo ha reconocido lo innegable –fuerzas armadas colombianas entraron en territorio del Ecuador-, ha nombrado una comisión investigadora y ha convocado lo conveniente: una Reunión Extraordinaria de los Ministros de Relaciones Exteriores, una que no irá más allá de lo decidido por el Consejo Permanente, pero cuyos lapsos contribuirán a bajar la presión diplomática. Como político debo ocuparme de los desequilibrios. He seguido paso a paso la actuación del presidente Correa y debo decir que es un desequilibrado. Este hombre está muy lejos de calzar los zapatos de un estadista. Es un individuo voluble, influenciable, marcado por un nacionalismo extemporáneo. Su declaración de Caracas, en reunión con su par venezolano, en el sentido de que si la OEA no condena a Colombia lavará por sus propios medios la afrenta, es una declaración de un muchacho loco que ejerce chantaje contra una instancia multilateral y deja planteada la opción bélica.

El problema jurídico-político que la OEA deberá enfrentar – y que no está en capacidad de afrontar por sus debilidades intrínsecas - es, sin embargo, muchos más grave. Es el novedoso de Estados miembros albergando en su seno organizaciones dedicadas a derrocar al gobierno de otro Estado y, por si fuera poco, vinculadas al narcotráfico y a la práctica de delitos aborrecibles como el secuestro. Aquí no se trata de las viejas conspiraciones latinoamericanas desarrolladas en otros territorios para derrocar a alguna dictadura militar, sucedidas, por lo demás, en una OEA llena de dictaduras. Esto no es siquiera la ingerencia cubana exportando su revolución y que se resolvió con la expulsión de Cuba de la OEA. Estamos ante hechos inéditos. Dos Estados han estado negociando con las FARC, y al menos uno de ellos financiándolas y proporcionándoles logística de guerra. Pobre OEA: los viejos principios a los que se ha aferrado siempre se diluyen ante sus ojos, lo que se ha denominado sistema interamericano, uno que no tenía fuerza siquiera para afrontar los conflictos tradicionales, ahora deberá ocuparse de asuntos que trastocan las viejas concepciones jurídicas y que ponen patas arribas las antiguas soluciones políticas. Por si fuera poco, a lo de los Estados involucrados en las prácticas aborrecibles, deberá sumar un conjunto de Estados miembros que denominaré “patinetas”. Lo hago porque el otro día estuve caminando en un parque y descubrí que las patinetas ya no tienen dobles ruedas, sólo una delante y otra atrás y un eje en el medio que hace que los niños muevan todo el cuerpo para orientarla y mantenerla en equilibrio. Estados “patinetas” son Argentina y Brasil, por ejemplo.

El verdadero asunto no es que el gobierno venezolano saque de paseo a sus soldados o que el inmaduro Correa nos compruebe que el querido Ecuador se la pase eligiendo presidentes buenos para alcalde de pueblo. El verdadero asunto está en que una vez más la comunidad latinoamericana enfrenta dilemas sobre los cuales no tiene la menor idea de cómo proceder. Y como no la tiene, ni la tendrá, jamás podrá aferrar el asunto gravísimo de Estados protectores de organizaciones terroristas, lo que conllevará a que el asunto escape completamente del ámbito regional para pasar a ser tema de política internacional con pronunciamientos de las potencias y competencias jurídicas de las instituciones establecidas por el mundo que supo desde hace tiempo como se enfrentan las nuevas perturbaciones y los nuevos requerimientos al derecho. En otras palabras, seremos, una vez más, un continente en el limbo para el cual las resoluciones de sus conflictos caen siempre en el azar.

*Escritor e diplomata venezolano

quinta-feira, 19 de abril de 2007

Da Venezuela. La mirada inocente sobre Francia

"Esta es mi “inocente mirada” sobre unas elecciones que considero de altísima importancia, que trascienden el marco francés y que apuntan a una redefinición de la política misma. O Francia se queda donde está o Francia se pone a la cabeza del siglo XXI, así de sencillo."

Teódulo López Meléndez*

Luis de Lion y Elizabeth Burgos han analizado brillantemente las elecciones francesas. El dossier de www.webarticulista.net sobre el tema es excelente. Aún así me gustaría decir algunas cosas, las que llamo “mirada inocente”, por la sencilla razón de provenir de un extranjero que, claro está, no votará.

Ségolène Royal es mi primera opción de voto. Las razones son varias: en primer lugar, por su valentía en asumir las posiciones teóricas levantadas por muchos intelectuales en defensa de una democracia del siglo XXI. La segunda, por ser una mujer, una de estos tiempos que convive con el padre de sus hijos, que tiene sobre sus hombros la responsabilidad de ser la primera candidata a la presidencia de su país y por considerar –lo que parece no piensa una buena parte de los franceses- suficiente experiencia para el cargo. A veces se considera que un líder carece de madurez para una posición por algunos tambaleos durante su campaña: la señora Royal los ha tenido, pero nadie puede dudar que aprendería rápidamente, que se transformaría al asumir el cargo.

La segunda opción es Bayrou, por afinidades intelectuales, por su pasión por la literatura, por su posición centrista que, a mi modo de ver, aporta interesantes matices a la política francesa.

No me gusta Sarkozy porque encarna la continuación de una política, la inmovilidad de Francia en sus actuales estamentos y porque me molesta su acercamiento a Le Pen en procura de algunos votos de la extrema derecha.

Jamás había estado tan de acuerdo con el ex Premier Rocard cuando apunta a un entendimiento entre Royal y Bayrou. Si las encuestas son fieles Sarkozy y Royal irán a la segunda vuelta. Royal más Bayrou deben ponerse de acuerdo, pero quizás el principal enemigo de la candidata está en el seno del Partido Socialista, donde no terminan de tragar que una mujer haya derrotado a los líderes históricos, que nunca haya sido primer ministro y menos sus posiciones que rompen con las argucias y estamentos tradicionales. Un acuerdo con Bayrou les parece pecado, pero mucho me temo, para pesar de los grandes capistrotes socialistas, que la señora Royal buscará ese entendimiento muy a pesar de los viejos líderes, si es que logra entrar a la segunda vuelta.

Las encuestas apuntan a una victoria de Sarkozy. Si es así, no habrá pasado nada en el interior de Francia, a no ser el endurecimiento de algunas medidas anti-inmigración, aunque sí algunas cosas en Europa: se opondrá a la integración de Turquía en la Unión Europea, un proceso que casi me atrevo a llamar inevitable. Si Ségolène Royal gana Francia habrá hecho honor a su tradición histórica de ser campeona de los nuevos aires: una mujer en la jefatura del Estado, un líder abierto a las nuevas corrientes del pensamiento, un aire nuevo y revitalizante de la discusión pública, una pareja extraordinaria con la canciller alemana Angela Merkel, lo que daría a Europa un gran impulso al consolidar el eje franco-alemán que mueve a la Unión Europea. La incorporación de Bayrou al gobierno daría el toque de equilibrio y hasta de intelectualidad, una presencia reconfortante para lo que he insistido en llamar, desde mis posiciones teóricas, la superación de las viejas dualidades que nos permitan vivir y convivir con la incertidumbre de estos tiempos.

Esta es mi “inocente mirada” sobre unas elecciones que considero de altísima importancia, que trascienden el marco francés y que apuntan a una redefinición de la política misma. O Francia se queda donde está o Francia se pone a la cabeza del siglo XXI, así de sencillo.

*Escritor venezolano

quarta-feira, 18 de abril de 2007

Assinar de cruz? Complicação para António Braga...

Pergunta Fernanda Leitão: Quando é que António Braga mentiu, em Toronto ou em Lisboa? Com que critério avaliou os nomes e a situação anticonstitucional que lhe era apresentada? Que competência científica e provas dadas têm esses dois amigos da Directora Regional das Comunidades? Algum deles tem investigação feita sobre o fenómeno do ensino de português? Ou algum projecto para o ensino da língua? Ou, pelo contrário, vão apenas ocupar um “tacho” e servir prazenteiramente as vontades e caprichos da governante sua amiga? Onde é que fica o Governo da República no meio disto tudo?


CARTA DO CANADÁ
Fernanda Leitão

AS CAUSAS DO ATRASO

Nos últimos meses, com visível preocupação, e até alguma ansiedade, o Presidente da República, o Primeiro Ministro, alguns membros do governo, empresários de velho pedigree, intelectuais dignos desse nome, o herdeiro do Trono Português, académicos de imaculado curriculum, escritores que ficarão e pessoas de garantido bom senso, vêm reiteradamente afirmando que é alarmante o abandono escolar, a falta de habilitações, a ausência de qualificação profissional de uma grande parte do povo português. Têm razão, porque se trata de um facto incontornável e porque, sendo o mais pobre do clube de países ricos a que pertence, embora possa parecer rico quando comparado com povos vivendo as agruras da miséria, Portugal tem pela frente desafios de tal modo sérios, daqueles que exigem a um tempo elevada competência e absoluta honestidade, para poder contar com uma mobilização nacional, que, se falhar, compromete o futuro da Nação para umas largas dezenas de anos. Toda uma geração jovem ficaria esmagada e traída.

É tudo isto tão grave e urgente, que causa escândalo verificar como, em alguns sectores da vida nacional, o empenhamento dos que lutam está a ser sabotado, na prática, por uma camada política que parece saída da famigerada “geração rasca”. Ora este facto tem de ser denunciado, infatigavelmente, “até que a voz nos doa”, porque a ignorância traz a dependência e esta arrasta consigo a corrupção, o crime em geral e o subdesenvolviento crónico. Se cada um de nós não erguer a voz em relação ao que se está a passar, Portugal ficará reduzido a um sítio de malteses.

Teve lugar há dias, em Montréal, o habitual Encontro de Professores de Português do Canadá e Estados Unidos da América. O Instituto Camões e a Escola Superior de Educação fizeram-se representar por uns teóricos que, por não fazerem a menor ideia do que se passa na emigração, ficaram sem resposta para dar às perguntas concretas dos professores. Nenhum deles tinha feito o trabalho de casa.

Acresce que, como é rotineiro, os membros da Associação de Professores reuniu, em privado, para eleger os novos corpos gerentes, tendo-se verificado uma rasteirice protagonizada por um rapaz de New York que trabalha em part ime numa revista e é professor de português em part time, sem ser formado na nossa língua: rapou de um papel e propôs a presidência da direcção para um compincha da Califórnia e a vice-presidência para si próprio, logo contando com uma combinada falange de apoio vinda dos Estados Unidos, e a coisa foi votada assim, sem o debate generalizado que se queria.

Passado o efeito de choque, alguns dos presentes, bem informados, começaram a contar em voz baixa que, há cerca de um mês atrás, uma representante do Governo Regional dos Açores, no caso a Directora Regional das Comunidades, foi ao Ministério dos Negócios Estrangeiros propor a nomeação de dois coordenadores do ensino de Português para os Estados Unidos: um para a costa oeste, Dinis Borges, justamente o compincha da Califórnia, amigo muito chegado da governante que, diga-se já, é uma senhora muito simpática e muito dada, e é membro do Conselho das Comunidades, escondendo mal a ambição que o consome. Para a costa leste, apontou o nome de António Oliveira, o castiço vice-presidente, que na revista não tem feito mais do que promover o seu compincha da Califórnia. É uma espécie de apoderado.Também o da costa oeste dá aulas de português, provavelmente no intervalo das viagens e das galopinagens políticas, mas não tem formação específica da nossa língua, licenciatura, mestrado ou doutoramento, que o recomendem para uma coordenação. Terá apenas a seu favor o português aprendido num seminário açoriano nos seus verdes anos.

Escusado é dizer que estes desabafos se propagaram como fogo na palha, até porque estavam presentes professores de várias províncias do Canadá que, depois de terem “lavado” a cara a alguns colegas dos States, foram portadores destas novas para o exterior. É bom que se diga que tudo a Directora Regional das Comunidades Açorianas participou do Encontro de Professores.

Esperava-se que o secretário de estado das Comunidades fizesse notar à enviada do Governo Regional duas coisas evidentes e básicas: a Educação é pelouro nacional e não regional, e ele mesmo, quando há pouco tempo esteve no Canadá, garantiu que todos os admitidos, para ensinar ou coordenar, teriam de fazer concurso, aberto a todos os interessados no país e fora dele.

Mas não respondeu isso.

Ficou de pensar no assunto e, entretanto, sabe-se nos bastidores que o governo de Sócrates, neste caso (mal) representado pelo secretário de Estado das Comunidades, se prepara para assinar de cruz as nomeações. Se isto não é uma solapada sabotagem ao esforço de vários para a educação real, efectiva, e não de faz de conta, dos portugueses no interior do país e nas comunidades emigrantes, então todas as palavras já perderam o seu peso e valor. Tanto mais, o que é grave, ter exigido concurso para Espanha, por exemplo.

Quando é que António Braga mentiu, em Toronto ou em Lisboa? Com que critério avaliou os nomes e a situação anticonstitucional que lhe era apresentada? Que competência científica e provas dadas têm esses dois amigos da Directora Regional das Comunidades? Algum deles tem investigação feita sobre o fenómeno do ensino de português? Ou algum projecto para o ensino da língua? Ou, pelo contrário, vão apenas ocupar um “tacho” e servir prazenteiramente as vontades e caprichos da governante sua amiga? Onde é que fica o Governo da República no meio disto tudo? Se os lugares agora são distribuídos por meia dúzia de pseudo-defensores da língua, em troca do “tacho”, de uns livros (mauzinhos) publicados pela Direcção Regional das Comunidades Açorianas, umas viagens pagas com mordomias várias, como é que vão explicar isto aos emigrantes portugueses residentes no Norte da América? Que governo é esse, que já passou pela secretaria de estado duas vezes, depois de o PSD ter andado por cá a fazer asneiras mais de 20 anos, que não sabe que há nestas comunidades pessoas muito mais qualificadas?

É assim que o Governo Regional dos Açores esbanja o dinheiro público, o dinheiro que por direito pertence ao povo? Há quantos anos anda esta senhora a esbanjar dinheiro do povo nestas folestrias sem outro sentido que não seja a sua promoção e a dos seus mais próximos amigos? A tal ponto que se diz em Toronto que a Pátria tem dois grandes Vascos: o da Gama, que descobriu o caminho marítimo para a India, e um videirinho que anda por aí desde os tempos de servidão ao Partido Comunista, cujo descobriu o caminho directo para os dinheiros públicos açorianos... Tem sido uma corte comprada a peso, e bem pesada fica a quem paga impostos em Portugal, que quando esses governantes caírem, logo pula para outro galho jurando nunca ter gostado dos anteriores.

Como se, nos Açores, não houvesse exclusão social, bolsas de pobreza, necessidades de toda a ordem.

E depois vêm com a léria do costume, são bocas maldosas dos “cubanos”, que é como eles chamam aos continentais... Nós não somos parvos nem cegos. E por não sermos, queremos saber se os poderes constituídos pensam modernizar o país, tirar o país do impasse em que está, com gentinha desta metida na política.